Diario de un autor - Mel

Lentamente, porque es arduo, estoy leyendo Diario de Andrés Fava, del Gran Julio Cortázar.  Andrés Fava es uno de los personajes de una novela de Cortázar: El examen. Novela que aún no he leído. Por eso, empezar a indagar en la intimidad de un personaje sin antes conocerlo es, por lo menos, raro. Además, de la novela casi no se habla, aunque sí de algunas preocupaciones del autor acerca de cuestiones literarias varias. El libro es muy cortito, pero tiene varios pasajes excelentes. Transcribiré sólo algunos:
"Cuando no se es un intelectual, la inconsistencia y la pobreza de las ideas hace temer que todo lo escrito (salvo un poema, quizá un cuento) resulte inútil y ridículo." ¿Quién no sintió esto alguna vez?
 "Ciertas caricias, la extremidad apenas material de un dedo rozando la nuca, donde vive la especie más dulce de cosquilla."  Tal vez la mejor definición de una caricia que leí en mi vida.
"Se dice —y uno sonríe—: "El lenguaje me impide expresar lo que pienso, lo que siento". Más cierto sería decir: "Lo que pienso, lo que siento me impiden llegar al lenguaje". Entre mi pensar y yo, ¿se opone el lenguaje? No. Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo. Ergo no hay otra salida que izar el lenguaje hasta que alcance autonomía total. En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento. Que, claro, ya no es pensamiento sino verbo." Nadie podría explicar mejor la idea del lenguaje y el pensamiento.
"La máquina literaria. Cómo vuelve el deseo de una creación absoluta, sin error posible, el acuerdo de una idea con su juicio, de un sentimiento con su imagen, de una voluntad con su proyección y su praxis. Lo literario resulta de combinar heterogeneidades en potencia con heterogeneidades en acto. Una sola de las operaciones es ya tarea más allá del hombre. Por eso, tal vez, el escritor continúa." No me considero una escritora, sólo alguien a quien a veces le gusta escribir. Justamente escribir, es algo que puedo hacer cuando se conjugan todas estas cuestiones que Cortázar, a través de Andrés Fava, define tan bien. En algún lado debe estar fallando esta conjunción en mí, por eso siempre estoy intentando "subirme" a esa máquina literaria, sin conseguirlo.
En fin, estas frases que fui marcando en mi librito, con lápiz, birome o con lo que a mano tenga, van acercándome a Andrés Fava, quien me permite vislumbrar el puño de su autor. Como siempre, no sé si ahora o más adelante o cuando el destino lo decida, leeré El examen, sabiendo que tengo la ineludible ventaja de conocer en su esencia a uno de sus personajes.

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